viernes, 29 de abril de 2016

Maestro

Sabes que odio y que me encanta, a partes iguales, que seas tan rudo al apretarme las cuerdas. Tirones brutos sin previo aviso para después notar una caricia encima de la atadura, que me deja con la piel sensible y lista para cualquier atención.

Ligeramente inclinada hacia delante. Las manos a la espalda. Las piernas separadas por una fría barra metálica. Te encanta atarme así. Es tu forma favorita de torturarme. Tus pasos resuenan a mi espalda, con la mirada gacha veo tus zapatos andar a mi alrededor. 

-"Sabes que con unas simples palabras esto terminaría pronto, quizás con algún premio incluso" -  Un único dedo me recorre desde la nuca hasta la mitad de la espalda, esperando una respuesta. Me cae el pelo a los dos lados de la cara y eso entorpece mi visión. Te encanta jugar con mis sentidos, privarme de ellos, explotar de éxtasis los otros.
"-Y tu sabes perfectamente lo que me encanta llevarte la contraria" - Te guiño un ojo mientras te vuelves a colocar en el campo de visión que controlo completamente. Estás completamente vestido delante mía, y yo completamente desnuda frente a ti.