viernes, 1 de enero de 2016

Fin de año: ¡Y lo que surja!

Advertencia: El relato que voy a contar está escrito desde mi punto de vista, en ningún momento afirmaré o negaré la veracidad de lo escrito. Corresponde al lector creer o no creer lo aquí expuesto.




Me he despertado con una resaca de campeonato. No suelo beber nada de alcohol y anoche me pasé con las copas, pero de una manera muy basta. Tengo agujetas en todos los músculos del cuerpo, y por una muy buena razón. Una no hace el primer trío de su vida y se va tan tranquila a su casa. Cada vez que me acuerdo de lo que pasó anoche se me eriza el vello de todo el cuerpo y me vuelvo a notar caliente.


Estaba todavía abriendo los ojos cuando escuché los pasos de mi madre por el pasillo. Gracias a dios que siempre que me voy de fiesta me trae un zumo a la cama, por aquello de la deshidratación y las vitaminas. Cuando entra en mi cuarto, al incorporarme noto como sale de mi cierto fluido, que aún seguía quedando dentro de mi desde anoche. Menos mal que no soy alérgica a los lácteos.