domingo, 10 de noviembre de 2013

Silencio

Trago saliva mientras levanto la mirada hacia ti. Me has hecho sentarme en la cama mientras te desabrochas los puños de la camisa. La anticipación hace que me estremezca y eso no pasa desapercibido para tus ojos. 

Respiraciones que se vuelven erráticas cuando te veo acercarte lentamente mientras te remangas, despacio, sin apartar tu vista de mi cuerpo, como un cazador que acecha a su presa.

Mis mejillas se van tiñendo de rojo mientras humedezco mis labios inconscientemente. Esa sonrisa pícara vuelve a tu rostro y apoyas tus brazos a los lados de mis caderas. Apenas rozándome. Acercándote lentamente a mi oído mientras tiemblo.

-"Qué hago ahora contigo... Vienes aquí por tu propio pie como quien entra en la boca del lobo..."

jueves, 7 de noviembre de 2013

Impaciencia

Desbloqueo y vuelvo a bloquear el móvil. Sé que lo he mirado hace tres minutos pero me da igual. Esas conversaciones que tenemos no me dejan que me concentre. La profesora explicando a lo suyo. Dejo que mi mirada vague por el resto de la clase. Es una suerte haber escogido el único sitio al lado de un enchufe, así puedo tener el portátil encendido mientras "tomo apuntes". La tentación de conectar el móvil cual módem y conectarme a ver si estás es demasiado grande. Pero sé que no estás, o al menos no deberías. Tu también deberías estar concentrado en tus cosas. 

Vuelvo a desbloquear el móvil. El nerviosismo latente en mi cuerpo se transforma en golpecitos al suelo con el pie, y en morderme el labio. Terminaré haciéndome sangre, como siempre. Pero qué más dará.

Bloqueo el móvil y lo meto en la mochila. Ya está. No pienso mirarlo más hasta que termine la clase. Intento atender a los apuntes que tengo delante y a lo que dicen las profesoras. 

Dios mío que tostón. Saco el móvil de la mochila. Una notificación. Me siento muy derecha en la silla mientras miro a ver qué es. 

Un Gmail de eBay. Me cago en la puta. Vuelvo a bloquear el móvil y lo meto en la mochila. ¿Por qué me ofusco? A ver si por la ventana veo algo interesante. 

No hay ni un alma en el patio. Ni pájaros. Normal. Con el frío que hace no hay huevos a salir ni del nido. Mi atención vuelve a la clase y no sé por qué. Todo el mundo saca los cuadernos rápido y copian algo de la pizarra. Mierda, parece importante. Garabateo tres cosas en los márgenes de los folios que tengo casi pintados en su totalidad por subrayadores fluorescentes. Ya lo pasaré a limpio. 

Again...

Otra vez.
Tenso mi espalda para lo que viene. Noto como te mueves y de repente aparece. Un azote. Duro. Fuerte. Rudo. Aprieto mis mandíbulas mientras araño el asiento donde estoy. 
Ahora viene la caricia. Suave. Dulce. Lento. Dos opuestos que casan perfectamente en la semi-oscuridad donde nos encontramos. 

Me das la vuelta lentamente mientras me sientas encima tuya. Te acaricio el pelo mientras te miro. Sonríes. Sonrío. Esos besos lentos que me das, tan demandantes, mientras me muerdes el labio. Voy a volverme loca como esto siga así.

-"Esto está mal..."
-"Pues vamos a terminarlo ya, ¿no?"
-"¿Para poder volver a empezar?

-"Eso lo has dicho tu y no yo"- Dices mientras vuelves a fusionarte contra mi. 

Escasos milímetros nos separan ahora. Casi inexistentes. Tus ojos claros nublados de placer. Los míos pardos queriendo más. Sonríes de medio lado mientras me vuelves a morder. Tantas pequeñas descargas a cada mínimo contacto de tus dientes y mi piel hacen que me estremezca. Ya no puedo más. Aprieto tu pelo con mis manos mientras me aprieto fuerte contra ti  Mis caderas ya van solas. Y tu me sigues el ritmo. El ritmo marcado por nuestras respiraciones. Las manos en mi espalda que me acompañan mientras termino y que me acarician mientras susurras mi nombre entre suspiros.