miércoles, 29 de julio de 2009

Mantengamos nuestra dignidad

El gran secreto de todas las mujeres respecto a los baños es que de chiquita tu mamá te llevaba al baño,
te enseñaba a limpiar la tabla del inodoro con papel higiénico y luego ponía tiras de papel cuidadosa mente en el perímetro de la taza. Finalmente te instruía: 'Nunca, nunca te sientes en un baño público'
Y luego te mostraba 'la posición' que consiste en balancearte sobre el inodoro en una posición de sentarse sin que tu cuerpo haga contacto con la taza.
'La Posición' es una de las primeras lecciones de vida de una niña,
super importante y necesaria, nos ha de acompañar durante
el resto de nuestras vidas.. Pero aún hoy en nuestros años adultos,
'la posición' es dolorosamente difícil de mantener cuando tu vejiga está a punto de reventar.

Cuando TIENES que ir a un baño público, te encuentras con una cola de mujeres que te hace pensar
que dentro está Brad Pitt.. Así que te resignas a esperar,
sonriendo amablemente a las demás mujeres que también están discretamente cruzando piernas y brazos en la posición oficial de 'me estoy 'meando''.
Finalmente te toca a ti,
si no llega la típica mamá con 'la nenita que no se puede aguantar más'.
Entonces verificas cada cubículo por debajo para ver si no hay piernas.
Todos están ocupados. Finalmente uno se abre y te lanzas casi tirando a la persona que va saliendo..
Entras y te das cuenta de que el picaporte no funciona (nunca funciona);
no importa... Cuelgas el bolso del gancho que hay en la puerta, y si no hay gancho (nunca hay gancho), inspeccionas la zona, el suelo esta lleno de líquidos indefinidos y no te atreves a dejarlo ahí,
así que te lo cuelgas del cuello mientras miras como se balancea debajo tuyo,
sin contar que te desnuca la correa, porque el bolso está lleno de cositas
que fuiste metiendo dentro,
la mayoría de las cuales no usas, pero que las tienes por si acaso...


Pero volviendo a la puerta... Como no tenía picaporte, la única opción es sostenerla con una mano,
mientras que con la otra de un tirón te bajas la tanga,


y te pones en 'la posición'... Alivio...... AAhhhhhh.... por fin... Ahí es cuando tus muslos empiezan a temblar.... Porque estás suspendida en el aire, con las piernas flexionadas,
los calzones cortándote la circulación de los muslos, el brazo extendido haciendo fuerza contra la puerta y un bolso de 5 Kg. Colgando de tu cuello.
Te encantaría sentarte, pero no tuviste tiempo de limpiar la taza ni la cubriste con papel, interiormente crees que no pasaría nada pero la voz de tu madre retumba en tu cabeza 'jamás te sientes en un inodoro público!!', así que te quedas en 'la posición' con el tembleque de piernas... Y por un fallo de cálculo en las distancias una salpicada finíííííísima del chorro te salpica en tu propio culo y te moja hasta las medias!!!
Con suerte no te mojas tus propios zapatos, y es que adoptar 'la posición' requiere una gran concentración.
Para alejar de tu mente esa desgracia,
buscas el rollo de papel higiénico peeero, nooo hayyyyyy...!
El rollo esta vacío....! (siempre) Entonces suplicas al cielo que entre los 5 kilos
de cachivaches que llevas en el bolso haya un miserable kleenex,
pero para buscar en tu bolso tienes que soltar la puerta, dudas un momento, pero no hay más remedio...
Y en cuanto la sueltas, alguien la empuja
y tienes que frenar con un movimiento rápido y brusco,
mientras gritas OCUPAAADOOOO!!!
ahí das por hecho que todas las que esperan en el exterior
escucharon tu mensaje y ya puedes soltar la puerta sin miedo,
nadie intentará abrirla de nuevo (en eso las mujeres nos respetamos mucho)
Sin contar el garrón del portazo, el desnuque con la correa del bolso,
el sudor que corre por tu frente, la salpicada del chorro en las piernas...
El recuerdo de tu mamá que estaría avergonzadísima si te viera así;
porque su culo nunca tocó el asiento de un baño público,
porque francamente, 'tu no sabes qué enfermedades podrías agarrarte ahí'.
...estás exhausta, cuando te paras ya no sientes las piernas, te acomodas la ropa rapidísimo y tiras la cadena con un pie ¡sobretodo! muy importante.
Entonces vas al lavamanos.
Todo esta lleno de agua así que no puedes soltar el bolso ni un segundo,
te lo cuelgas al hombro, no sabes cómo funciona la canilla con los sensores automáticos, así que tocas hasta que sale un chorrito de agua fresca,
y consigues jabón, te lavas en una posición de jorobado de Notredame
para que no se resbale el bolso y quede debajo del chorro...
El secador ni lo usas, es un trasto inútil así que terminas secándote las manos
en tus pantalones, porque no piensas gastar tu kleenex para eso y sales...

En este momento ves a tu chico que entró y salió del baño de hombres
y encima le quedó tiempo de sobra para leer un libro de Borges mientras te esperaba.
'¿Por qué tardaste tanto?'' te pregunta el idiota.
'Había mucha cola' te limitas a decir.


Y esta es la razón por la que las mujeres vamos en grupo al baño, por solidaridad, ya que una te aguanta el bolso y el abrigo, la otra te sujeta la puerta, otra te pasa el kleenex por debajo de la puerta
y así es mucho más sencillo y rápido
ya que uno sólo tiene que concentrarse en mantener 'la posición' y la dignidad.

Reacciones tontas ante el miedo


Los seres humanos no estamos preparados para el miedo, no nos sabemos comportar con dignidad.

- No hay más que ver la cantidad de gilipolleces que hacemos cuando tenemos miedo.

- Porque vamos a ver, tu estás por la noche en la cama y oyes un ruido extraño, ¿y qué haces? ¡Te tapas con la sábana! ¡Muy bien! ¿Qué pasa, que la sábana es antibalas? ¿Qué si vine un malo con un cuchillo no va a poder atravesarla, se le va a doblar la hoja?¡Hombre, por favor!

¿Y cuándo nos da por mirar debajo de la cama? ¡Hombre, que ya tenemos una edad! Además, suponiendo que haya un asesino debajo de la cama, ¿qué ganas mirando? ¡Que te mate antes! Muy bien, fantástico. ¿Se imaginan que un día nos encontramos a alguien debajo de la cama?¿Qué le diríamos?:

- Buenas nocheeees... ¿Qué? Asesinando, ¿no?
- A ver, hay que ganarse las lentejas.
- ¡Pero hombre de Dios! Salga de ahi que se va a quedar frío. Ande, suba, que va a coger asma con tanta pelusilla. Máteme en la cama, que estará más cómodo.

Otra reacción estúpida ante el miedo es mirar dentro del armario, que ya es el colmo.
- Porque, vamos a ver ¿a alguien le cabe un señor dentro del armario? Pero si el día que planchas no sabes dónde meter toda la ropa, ¿cómo se va a meter un tío ahí dentro?

Otra situación. Oyes un ruido raro en casa y te levantas, "acojonao" en calzoncillos, y preguntas:

¿Hay alguien?

¿Pero qué crees, que si hay alguien te va a contestar?

- Lo mejor es cuando llegas a la conclusión de que si hay alguien sólo puede estar detrás de la puerta del cuarto de baño, porque lo demás ya lo has registrado y, ¿qué haces? Asomas la cabeza poco a poco, más que nada para que, si hay alguien, te dé a gusto.

¡Ay! Otra. Vas en un coche y, de repente, el conductor empieza a correr como si fuera Carlos Sainz, pero sin Carlos y sin Sainz, y tú acojonado. ¿Qué haces?
Lo normal, protegerte:




Te agarras a la asita de plástico que hay encima de la puerta....

Y ya se puede estampar si quiere, que tú vas cogido a la asita... En esta situación, las madres lo que hacen es que se agarran al bolso y se lo ponen delante, como si fuera un airbag.

- ¿Y cuándo vas en bicicleta bajando una cuesta y aquello se embala? ¿Qué es lo que se te ocurre?

Quitar los pies de los pedales.

¡Muy bien, muy inteligente!
Cuando te descontrolas del todo, sueltas también las manos del manillar.
Eso es.

Pero ¿qué crees que va a pasar? ¿Qué vas a salir volando como E.T.?

- Cuando nos van a poner una inyección, ¿qué hacemos? Poner el culo tan duro que la aguja rebota. Sabemos que duele más, pero no podemos evitarlo. Y es que el miedo nos incita a hacer una idiotez detrás de otra:
tienes que bajar al garaje y no hay luz. Empiezas a pensar en fantasmas o en si habrá alguien escondido y, ¿qué haces? Cantar.


- ¡Miedo, tengo miedo, no lo sabes tú muy biebebeben!

Eso es, da más datos. Lanza una bengala.
- ¿Y qué pasa si vas por la calle y de pronto ves a alguien y piensas que te va a atracar? Pues te cambias de acera. Seguro que si es un atracador, pensará: "Mierda, otro que se me ha cruzado de acera, qué nochecita llevo".
Pero ¿por qué hacemos esto? ¿Qué pasa, que los atracadores sólo atracan en la acera de los pares?

- No hay que olvidar que unidas a nuestras reacciones estúpidas están las que tiene el cuerpo por su propia cuenta.
Una de ellas es temblar.

Si por ejemplo hay un ladrón en casa y nos escondemos debajo de una manta, el hombre no tiene problemas para encontrarnos. Nos ponemos como un móvil en posición vibrador.

- Otra reacción estúpida es la de quedarte paralizado. Si viene un coche hacia tí y está a punto de atropellarte, esto es todo lo que se le ocurre a tu cuerpo, quedarse quieto.
- Más reacciones que tiene el cuerpo por su cuenta: gritar. Claro que sí, muy lógico. Si estás friendo un huevo y se te prende la sartén ¿qué se te ocurre?

Gritar.

Te pones a gritar como un loco:
- ¡¡Que se me queman los huevos!!
- Y si viene otra persona, se une a tí con sus gritos: -¡¡Que se te queman los huevos!!
Pero ¿qué pretendemos? ¿Apagar el fuego a gritos?

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Señores por favor seamos sensatos.....

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